La Ovejita que Vino a Cenar

Título: La Ovejita que Vino a Cenar
Publicación:  Julio 2012
Autor: Steve Smallman y Joelle Dreidemy
Editorial:  Beascoa
Formato: Tapa dura, 32 páginas
ISBN: 978-8448824549

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La Ovejita que Vino a Cenar, de Steve Smallman y Joelle Dreidemy

La Ovejita que Vino a Cenar es uno de los álbumes infantiles que más ternura nos producen.

Nuestro protagonista, un viejo lobo solitario, está hambriento y tiene muchísimas ganas de comerse un buen estofado. Está ya cansado de tomar todos los días sopa de verdura para comer, ¡con lo rico que sería hincarle el diente a una tierna ovejita! Y justo cuando tiene estos pensamientos en la cabeza llama a su puerta una pequeña oveja heladita de frío.

Evidentemente, el primer pensamiento de nuestro lobo será comérsela. ¡Qué oportuno que haya aparecido justo ahora! Pero antes de convertirla en estofado tendrá que asegurarse de que la ovejita se siente bien, porque sería muy malo para su estómago comerse una ovejita que tiene frío, hambre,  hipo o sueño. Y así, mientras va consolando a la pequeña oveja para que se sienta a gusto, su corazón se va llenando de ternura y le recuerda lo bien que se siente amando a alguien.

La Ovejita que Vino a Cenar (interior_1)

Asustado por sus propios sentimientos, el lobo echa a la ovejita de su casa porque sabe que, si se queda, no va a poder evitar comérsela. Pero inmediatamente se arrepiente y sale a buscarla, aterrado por la idea de haberla perdido.

En La Ovejita que Vino a Cenar tenemos a dos personajes protagonistas tremendamente tiernos. Por un lado, a nuestro viejo lobo solitario, que pronto descubrirá que sus ganas de amar son superiores al hambre que pueda tener. Y, por otro, a una linda ovejita bebé, que apenas balbucea sus primeras palabras (“no me comerás, Dobo, ¿verdad?“) y que enseguida reconoce el buen corazón del lobo y sabe sacar lo mejor de él.

La Ovejita que Vino a Cenar es un precioso canto a la amistad y al amor, a la necesidad de cuidar y ser cuidados, un recordatorio de que la soledad es un sentimiento muy duro y que el amor es capaz de vencer muchas dificultades que se presenten en el camino.

Es una historia algo larga, con bastante texto, y que además tiene mucha profundidad en cuanto a su mensaje. Por eso nosotros no solemos leer La Ovejita que Vino a Cenar en el ratito antes de acostarnos sino a media tarde, de modo que podemos aprovechar para leer el libro sin prisas y comentar todo lo que de él podemos aprender, que es mucho.

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