Los fantasmas no llaman a la puerta (portada)

Título: Los fantasmas no llaman a la puerta
Publicación: Marzo 2016
Autor: Eulàlia Canal y Rocío Bonilla
Editorial: Algar Editorial
Formato: Tapa dura, 40 páginas
ISBN: 978-8498458237

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Los fantasmas no llaman a la puerta, de Eulàlia Canal y Rocío Bonilla

Los fantasmas no llaman a la puerta, de Eulàlia Canal y Rocío Bonilla es un bonito álbum ilustrado que nos habla de amistad, en concreto, de los celos que a veces se producen dentro de una amistad entre dos personas.

Oso y Marmota se encuentran cada tarde. Juegan a los dardos y a encontrar tesoros escondidos. 

Los fantasmas no llaman a la puerta (1)

Oso baila y Marmota canta, como si fueran estrellas. Los dos se mueren de la risa. Son grandes amigos.

Una tarde fría, Oso le anuncia a Marmota que esa tarde Pato iré a su casa a jugar con ellos.

Marmota lo encaja mal. No le gusta Pato. Para ser sinceros, no le gusta nadie que pueda estropear sus tardes con Oso.

Así que ese día, mientras Oso estaba cocinando un pastel para la merienda, Marmota colgó en la puerta de la casa un cartel que decía: ¡NO MOLESTEN, NO ESTAMOS!

Los fantasmas no llaman a la puerta (2)

A  pesar del cartel, Pato llama a la puerta. Marmota se asoma sin que Oso se de cuenta.

¿No sabes leer? le dice Marmota.

Pato tiene una pregunta: ¿cómo podría molestaros si no estáis?

Es que estamos, pero no del todo… ¡De hecho, somos fantasmas! resopló Marmota.

A continuación, y para que no quepa ninguna duda más, añade al cartel: ¡SOMOS FANTASMAS!

Los fantasmas no llaman a la puerta (3)

El tiempo va pasando y Oso empieza a preocuparse por Pato. Es raro que aún no haya llegado.

Marmota, temiendo que Oso descubra que ha dejado a Pato fuera, abre la puerta y se encuentra este panorama:

Los fantasmas no llaman a la puerta (4)

¡Un fantasma! Marmota creerá que ha visto un fantasma de verdad.

Pero Oso descubrirá enseguida que se trata de Pato y le hará pasar, pasando por alto el hecho de que Marmota le haya tenido en la calle todo este tiempo.

De pronto, una sombra bailó en la ventana y Marmota chilló. Unos pasos se oían en la nieve. Por la ventana se veía pasar una sombra, como un relámpago, y otra que se escondía con pocos de espía. Las sombras se movían con un rumor silencioso cuando… ¡llamaron a la puerta!

Los fantasmas no llaman a la puerta (5)

– Los fantasmas no llaman a la puerta –  dijo Oso, yendo a abrir. 

Efectivamente, no eran fantasmas. Rana había visto el cartel de la puerta y había hecho correr por el bosque la noticia de que en casa de Oso había fantasmas, tal y como se anunciaba en la entrada.

– Pasad, pasad – se rió Oso. Marmota os servirá una buena merienda y os explicará la historia de los fantasmas. 

Y así fue como la casa de Oso se llenó de un montón de animales dispuestos a escuchar una historia increíble de fantasmas.

Los fantasmas no llaman a la puerta (6)

¿Y Marmota? Pues, como es habitual en Pekeleke, no os vamos a desvelar el final de esta preciosa historia, pero a buen seguro que con esta lección habrá aprendido que los celos en una amistad no tienen sentido.

Nos encanta el temple de Oso, que parece conocer muy bien a su amigo, y pasa por alto ese incidente con sentido del humor y mucha mano izquierda.

Un álbum ilustrado divertido que, al tiempo, hará reflexionar a los lectores más mayorcitos. La amistad entre dos es algo maravilloso, sin duda, pero nunca llegando al extremo de impedirnos conocer y disfrutar de buenos ratos con otras personas.

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