El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza (portada)

Título: El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza
Publicación:
Autor:
Editorial: Beascoa
Formato: Tapa dura, 24 páginas
ISBN: 978-8448846305

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El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza, de Werner Holzworth y Wolf Erlbruch

El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza, de Werner Holzworth y Wolf Erlbruch es un éxito de la literatura infantil y, probablemente, una de las lecturas que más risas provoca en los niños con su temática escatológica, que tanta gracia les hace.

Todo empezó cuando, un día, el topo asomó la cabeza por su agujero para ver si ya había salido el sol:

(Aquello era gordo y marrón; se parecía un poco a una salchicha… y lo peor de todo: le fue a caer justo en la cabeza)

“¡Qué ordinariez!” chilló el topo “¿Se puede saber quién se ha hecho esto en mi cabeza? “

(Pero era tan corto de vista que no pudo descubrir a nadie)

El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza (interior)

El pobre topo emprenderá camino para buscar al culpable de que semejante asquerosidad le haya caído en la cabeza. Se irá parando con cada animal que encuentre para preguntarle si ha sido él el que ha cometido este acto tan reprobable.

Por ejemplo, con las liebres:

“¿Has sido tú la que se ha hecho esto en mi cabeza?” preguntó a la liebre.

“¿Yo? Ni hablar… ¡Yo eso lo hago así!” contestó la liebre.

(Y, ra ta ta ta ta, quice balines redondos silbaron en los oídos del topo, que tuvo que dar un salto arriesgado para que no le alcanzaran)

El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza (interior_1)

Siguiendo una estructura repetitiva, el topo irá preguntando y los animales le irán negando que hayan sido ellos, mostrándole las caquitas que ellos hacen, que vemos que son muy distintas unas de otras.

Hasta que tope con las moscas. Cuando está a punto de preguntarles se dará cuenta de que por fin ha encontrado a alguien para que le ayuden a encontrar al culpable ya que ¡ellas pueden probar la caquita que lleva en la cabeza!

“¿Habéis sido vosotros los que os habéis hecho esto en mi ca…?” fue a preguntar de nuevo. Pero, cuando se acercó, vio que se trataba de dos moscas negras y gordas. Estaban comiendo. “¡Por fin alguien que me podrá ayudar!” pensó el tipo. “¿Sabéis quién se ha hecho esto en mi cabeza?” preguntó muy deprisa.

“Espera un poco” zumbaron las moscas. Y al cabo de un rato contestaron: “Está claro. Ha sido un perro”.

El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza (interior_2)

Os hemos desvelado parte del misterio pero, ¿qué perro habrá sido? ¿urdirá el topo algún tipo de venganza? ¡no os quedéis sin saberlo!

El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza es un texto de 1989 y, sin embargo, a día de hoy sigue estando plenamente vigente, algo que quizá demuestre como la temática escatalógica es un éxito seguro entre los niños. Quien haya leído este libro infantil a unos cuantos ya habrá tenido ocasión de comprobar como cuánto más detalle acerca de la caca leamos, más risas les provoca. Y, desde luego, este libro no ahorra en detalles.

Nuestros hijos, auténticos fans de ¿Puedo mirar tu pañal?, siempre han dicho que El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza les recordaba muchísimo a este álbum ilustrado. Y es cierto, en ambos libros nos encontramos ante una estructura repetitiva en la que iremos viendo qué tipo de cacas hacen animales muy similares: conejos, cerdos, vacas, caballos… ¡Al final nos convertiremos en expertos!

En nuestro caso, El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza es, además de un libro muy divertido al que volver una y otra vez, una lectura a la que tenemos mucho cariño. Lo conocimos a través de Valentina, de Crecer Juntos con Arte, una tarde que tuvimos la suerte de que nos lo leyera en nuestra propia casa, cuando nuestro hijo Mayor apenas tenía dos años y medio y el pequeño poco más de dos meses. Desde entonces, siempre que lo leemos nos acordamos de aquella tarde tan divertida y entrañable que pasamos con su compañía.

Sin duda, es una lectura perfecta para aquellos papás que son expertos en hacer teatrillo, aunque el texto es de por sí lo suficientemente atrayente para los niños como para que se escuchen sus carcajadas sin necesidad de hacer esfuerzo alguno.

En cuanto a la edad recomendada para su lectura, por nuestra experiencia resulta apropiado desde unos 2-3 años, que además es justo la fase de control de esfínteres que tantos quebraderos de cabeza nos trae muchas veces y un libro que habla tan claramente de cacas puede resultar de ayuda. No obstante, serán los niños más mayorcitos, desde unos 6 años, los que realmente comprendan qué sentimientos tiene el topo con esa caca en la cabeza y cómo busca la cooperación de otros animales para averiguar quién le ha ¿humillado? de semejante forma. ¿Qué hará el topo una vez que localice al culpable? ¿Terminaremos hablando de venganza, de recriminación? ¡Tendréis que leerlo!

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