Título: No me quiero lavar
Publicación: Febrero 2016
Autor: Khoa Le
Editorial: Editorial San Pablo
Formato: Tapa dura, 32 páginas
ISBN: 978-8428549097

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No me quiero lavar, Khoa Le

No me quiero lavar es un álbum ilustrado muy peculiar. Escrito e ilustrado por Khoa Le, y editado por la Editorial San Pablo, forma parte de una colección enfocada a enseñar hábitos de higiene básica a los más pequeños. Dentro de ella encontramos otras grandes historias como Dulce Miel, que nos habla de lo importante de protegernos del sol, o Vaya pelos, que cuenta la historia de un niño a quien no le gusta que nadie le toque la cabeza y su pelo está tan enredado que dos pajarillos deciden anidar en él.

Con una portada 3D que lo hace muy llamativo, en No me quiero lavar conocemos a Sebas, un niño a quien no le gusta nada, pero nada de nada, el agua.

Todas sabemos lo relajantes que son los baños en los bebés (¡teóricamente!), pero poco se habla de que en algunos casos esos baños dejan pronto de ser un momento de calma y tranquilidad. Cuando mi mayor tenía más o menos dos años empezó tener una fobia al agua tal que hacía de la hora del baño una tortura. El agua en la cara o en el pelo eran algo que literalmente no soportaba. No era únicamente con la ducha, porque tampoco quería saber nada de piscinas o de playas. Así que uno de los recursos que intentamos usar fue este cuento, para que entendiera lo importante que era ducharse y tener unos buenos hábitos de higiene diarios.

El impacto gráfico de sus dibujos hace que los más pequeños puedan seguir la historia prácticamente sin leer y en ella veremos, con ilustraciones muy detalladas, las consecuencias que tiene para Sebas el no querer bañarse.

El cuento nos va enseñando paso a paso lo que sucede cuando no te lavas. Al principio Sebas únicamente se ensucia. Luego sus amigos no quieren jugar con él porque huele mal… y más adelante empieza a tener incluso picores en la piel. Página a página vemos todas esas cosas que podemos explicarles a nuestros peques que les pasarán si no se bañan. ¡Hasta que al final las bacterias se hacen tan grandes que empiezan a perseguirle!

Quizá porque la generación de ahora está mas acostumbrada a virus y bacterias y hablar de ellos, o tal vez porque cada peque es un mundo y lo que a una le encanta a otra puede no gustarle en absoluto, tengo que deciros que es un libro que a mi hija, que ahora tiene 4 años, le fascina, y que a su hermana mayor, cuando lo compramos teniendo la misma edad, le dio bastante miedo.

Pero le ayudó a entender que más allá del problema estético de estar manchada, el no asearse puede provocar rechazo en los demás o contribuir a desarrollar problemas en la piel.

El final del cuento es por supuesto feliz, sobre todo porque el protagonista acude a su madre para pedir ayuda. No os lo vamos a desvelar pero os recomendamos sin duda llegar a él.

Un cuento que nos enseña las consecuencias de nuestras decisiones, y nos anima a acudir a un adulto o adulta, aunque sea desde la fantasía de bacterias gigantes.

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